Vistas de página en total

lunes, 5 de enero de 2015

Mi carta de Reyes

Queridos reyes magos,

Como en el año que acaba de terminar apenas he tenido tiempo de hacer balance,  aprovecho para hacerlo con vosotros en esta carta si no os molesta.  Así, seguro que cuando la termine sabré qué pediros para este año 2015.

Digamos que 2014 ha sido un año complicado. Empezó igual que lo terminé. En Francia. Trabajando como enfermera y no como periodista. Sin sacarme el C1 como me propuse porque en la fecha que quise hacerlo, vinieron imprevistos. Y qué de imprevistos.

Ahora entiendo por qué he evitado hacer el balance y lo he atrasado… para no recodar esos meses. Esos meses que se me han quedado clavados para siempre como una cicatriz que jamás se borrará de mi. Pero intentar no recodarlo, no quiere decir que no esté ahí, por lo que creo, y mejor será, quedarse con lo poco bueno que pueda sacarse de este tipo de experiencias.

Y es que de 2014, me quedo con todo lo que he aprendido. Sobretodo, de mi misma. De que tanto autoexigencia, te pasa factura, tanto a nivel físico como psíquico y sobretodo a este último. El exigir, es contagioso. Pasas de pedírtelo a ti misma a pedir a todos y cada uno de los que te rodeen esa retroalimentación, ese tipo de contrato, que nadie ha firmado jamás contigo.  Y claro está, de ahí, una decepción detrás de otra, sin que apenas te dé tiempo de recuperarte de un disgusto cuando ya estás metida hasta las cejas en otro.  

De que las personas, tenemos una serie de derechos, tan básicos como el derecho a detenerse y pensar antes de actuar, el derecho a qué hacer con mi tiempo, el derecho a hacer menos de lo que humanamente soy capaz, el derecho a equivocarme y a asumir mis errores, el derecho a cambiar de opinión y sobretodo, el derecho a hacer cualquier cosa mientras no viole los derechos de ninguna otra persona.

Así que al 2014, le doy las gracias por haberme enseñado tanto. Por haberme permitido vivir tantas y tan ricas experiencias a lo largo de todo ese año, y por supuesto, por haberme enseñado que siempre, estés donde estés, nunca estás solo y siempre hay alguien especial a tu lado para levantarte y hacerte ver, precisamente, que le tienes ahí, ya sea en Niza, Valdepeñas o en la Antártida.


Y al 2015 le pido, y a los reyes también, que me den fuerzas para seguir luchando este año que viene por cada uno de mis sueños. Fuerzas para quererme como nadie más me haya querido nunca, y muchos viajes, muchos países, muchos idiomas, mucha música, mucha buena compañía, y mucha Luz ;)

sábado, 22 de marzo de 2014

Un pequeño balance, después de estos dos meses :)

Cuando llegué a trabajar a este sitio, no podría estar más acojonada. Tenía un miedo increíble de volver a ser despedida por “no valer” para ese trabajo. Esa falta de autoestima, tiene sus orígenes allá por 2011, cuando me instalé por primera vez en Francia, sin saber ni una gotica de francés. Cuando fui allí por primera vez con la promesa de un contrato de trabajo en un hospital, alojamiento y ayuda para aprender francés. Ayuda que tuve que pagarme yo a 20 euros la hora de clase durante el primer mes para poder entrar en el hospital “solo para ver”. Y ese contrato, se convirtió en un periodo de prueba colmado de humillaciones, tanto por parte del personal, como por parte de la dirección. Aunque triste, cierto es que en esas situaciones es cuando más aprendes en la vida. El pasarlo mal es sinónimo de lección. De aprendizaje.

Para que os hagáis una idea, trabajo en un centro de rehabilitación respiratorio y cardíaco. Pacientes que después de su periodo hospitalario, vienen a este centro para seguir con su recuperación antes de volver a domicilio. Están aquí aproximadamente un mes, y en su estancia, son los programas de fisioterapia y actividades físicas los que ayudan en mayor parte a su recuperación. En resumen, los pacientes están de puta madre. Se desplazan solos, son coherentes, no son dependientes. Como mucho, alguna que otra secuela en la memoria por la anestesia que pasa a lo largo de los días. Pero lo que más me gusta, es que ves como llega mal, y se va bien! recuperado! además, el personal que trabaja, tiene una media de edad que no llega a los 30 años. Todos jovencísimos, superbién preparados, muy activos, y el ambiente que hay en el trabajo, es envidiable.
Cuando entré al establecimiento para hacer la entrevista de trabajo, me dije a mi misma, “por favor, tiene que ser aquí”. Y todo por las sensaciones que el establecimiento y personal me transmitían.

Y al final… efectivamente fue allí. Pasé el periodo de prueba, y tengo un contrato indefinido. Esto, en un establecimiento en el que hay una baja maternal y 10 enfermeros franceses se pegan tortas por echar curriculum, lo cual, es una barbaridad (en Francia, por supuesto).

A día de hoy, no me puedo creer como yo, con mi francés, puedo estar trabajando aquí. Y es entonces, cuando te das cuenta de todo lo que esa experiencia pasada te hizo aprender. Como has intentado no volver a repetir los mismos errores que en el pasado, y como descubres, que efectivamente, todo esfuerzo tiene su recompensa. Por su puesto, en Francia de nuevo.

Otra cosa que me llama la atención, es la siguiente. Cuando empecé a trabajar, con mi recién estrenado título del B2 de francés, me pensaba que el idioma… no era problema ninguno. Qué infeliz!!!

La primera vez que el laboratorio llamó por teléfono para informar al servicio del tipo de bacteria que había sido encontrado en el examen bacteriológico de un paciente, casi me da un yuyu al no endender ni mu.

Y eso no es lo peor. Lo peor, era en el momento del café. De la pequeña pausa. Donde todos tus compañeros hablaban saliéndose del contexto médico, y ahí es cuando verdaderamente me perdía.  Las bromas… si en español ya soy un poco lenta… en francés era (bueno, y sigo siéndolo) un auténtico desastre.

Hoy, casi 10 meses después, me doy cuenta de una cosa. Mi nivel de francés sigue mejorando. ¿La prueba? Antes, los cuchicheos, se producían delante de mí, sin problema. Ahora mis compañeras, cada vez bajan más la voz delante de mí. A menos volumen, mayor nivel. :D


Cada vez, estoy más contenta, más orgullosa y más feliz en este sitio. Y haciendo honor al título de este blog… esta enfermera, parece que cada vez tiene más vocación.


J ( No me he olvidado del periodismo por supuesto. Una cosa, no quita la otra, y el día que me decida dedicar a este por completo, será con más fuerzas y ganas que nunca. Mientras tanto, dejemos que estas sigan creciendo para que después el impulso sea mucho mayor para superar todas las adversidades de los comienzos.)

domingo, 5 de enero de 2014

El país en el que vivo

El país en el que vivo, es aquel en el que si no haces algo bien el trabajo, nadie tiene ningún inconveniente en mandarte un sms y decírtelo. De buscar tu número de teléfono cuando hasta la presente no han mostrado el más mínimo interés en saberlo, solo para recordarte una insignificancia que hace que no roces la perfección como profesional.

Es ese país, en el que tienen que pasar 6 meses para que una compañera de trabajo te ofrezca salir a tomar un café, o a degustar un exquisito y típico "repas".

Es ese país, en el que pierden los nervios en seguida si la gente no es el culmen de la educación, si esta se queja de su vida en exceso, o si no les muestras una deslumbrante y falsa sonrisa cada mañana acompañada de un "bonjouuuuuur".

Es ese país en el que te miran con recelo si haces algo de vida social, y es que en Francia, mucha "égalité, fraternité et liberté", pero a la hora de vivir de verdad, se pierden.

Francia es ese país, en el que todo el mundo está en plena actividad a las 7 de la mañana, y cuando digo todo el mundo, es todo el mundo. Y a su vez, es ese país en el que a las 7 de la tarde está todo tipo de comercio cerrado. (menos el Carrefour grande... y qué alivio... qué sería de mi y de mis siestas sin tí).

Donde bares y pubs mueren a las 1 o 2 de la madrugada, y donde las calles están desiertas a partir de las 9 de la noche.

Es ese país que hace que cuando te relaciones con la gente, lo hagas con auténticas ganas. El país que hace que te compres un cuaderno para apuntar tus errores en el trabajo y te lo repases todos los días una vez antes de ir a trabajar.

Es el país que te obliga a ser constante
A seguir sacando lo mejor de tí cada mañana
A seguir día tras día haciéndote fuerte.

Es un país, como cualquier otro, que nos está enseñando a tantos y tantos jóvenes españoles lo que es tener un trabajo, una dignidad, un futuro.

Es la oportunidad que nuestro País nos robó. Y con todo el dolor de nuestro corazón y después de lo poco que España, sus políticos y su sociedad da por nosotros, aún seguimos día a día, con la esperanza, de que más temprano que tarde, todo esto que nos ofrecen nuestros países de exilio, también podrá ofrecérnoslo de nuevo España.



viernes, 3 de enero de 2014

Que nadie pare tu valentía y jamás te detendrán

En estos últimos meses del 2013, la palabra emprendimiento, ha sido de la que más veces he hablado, he escuchado y he leído. También he podido ver la existencia cada vez más numerosa de programas de televisión en los que este se fomenta (así como también aumentan al mismo ritmo, los programas para fomentar la caridad), y sobretodo, he visto como gente, ha pensado que todos pueden ser empresarios y jefes de ellos mismos, algunos sin ninguna capacidad por su terquedad desde luego, pero esto ya entra dentro de mi  plano más personal.

No hace mucho, estuve hablando con una amiga, la cual se mostraba en total desacuerdo con esto. "¿Por qué voy a tener que ser yo emprendedora si no quiero serlo?"... desde luego, fue una frase que a mi también me hizo pensar mucho. 

No todo el mundo quiere serlo, es más, a la mayoría no le interesa lo más mínimo serlo.

No se hasta que punto es bueno que el gobierno se desentienda de la creación de puestos de trabajo y nos de a nosotros, los ciudadanos toda responsabilidad para que creemos pequeñas empresas y empecemos a crear puestos de trabajo nosotros mismos, para después, que ellos se lleven el mérito de lo que han sido incapaces de hacer. Todo esto anestesiándonos poco a poco con programas de televisión como de los que he hablado antes.
¿Acaso el gobierno y sus políticas de fomento del trabajo ayudan? ¿qué tipos de ayudas o incentivos dan para que esto que piden a gritos que hagamos, sea viable?  

Los pocos emprendedores que conozco, pueden tener contratadas a varias personas, pero con lo que ganan apenas tienen para mantener su negocio, y no para el beneficio propio. Personas con 25 años que por la poca ayuda recibida y por cada palo a las espaldas, suman perfectamente 50 años mentales.

Menudo panorama, para variar. Menuda manera de empezar este año nuevo... de nuevo pesismista. Qué gran razón en todo eso. Pero algo está cambiando poco a poco. Cuando la intención nace, las personas cambian, y uno de mis propósitos para este 2014, es ser mas optimista. Al fin y al cabo, no me va tan mal en la vida. Estoy trabajando en la Costa Azul de Francia, con el alojamiento pagado por el centro hospitalario desde hace ya más de medio año, tengo 4 trabajos que no me dejan tiempo de aburrirme y casi ni de echar de menos a todos aquellos que quiero, tengo un salario mensual que me permite ahorrar lo suficiente como para seguir luchando por aquello que quiero, y sobretodo, puedo permitirme viajar con la frecuencia que yo quiero porque si algo es bueno en el lugar en el que trabajo, es que son humanos. Lo que parecía una estancia de solo unos meses, se ha convertido en más de medio año ya, y sin un horizonte claro de fin.

Además, tengo más propósitos, desde luego no tan complicados como el de ser más optimista, por lo que doy por hecho que los realizaré de la manera que quiero.  De mejorar este blog. De escribir más. Mucho más. De leer. De comprarme una cámara. De realizar infinidad de cursos de formación. De mejorar el francés. Y de realizar un pequeño proyecto para llevar todo esto a cabo y seguir aprendiendo y formándome yo misma.

Para mí, para que un pequeño proyecto llegue a buen puerto, las personas implicadas deben confíar en los demás plenamente, sin que ninguno de ellos tenga por qué controlar todo y cada cosa que sus iguales hacen. Y sobretodo, lo más importante, ante todo, un proyecto en el que todos se consideran iguales. Nunca superiores. 

Para mi, una idea de proyecto innovador siempre va a basarse en esto. En la igualdad entre compañeros, que no tiene porqué derivar en cáos alguno si se cuenta con las ganas y profesionalidad de todos. Con ideas como estas, es como se sale de los "topicazos" de comunicación vertical en las empresas. Me pregunto, si un pequeño y humilde proyecto (porque todos los proyectos, guste más o menos, en sus comienzos siempre son humildes) que empieza basado en el protagonismo y en el querer controlar todo de una sola persona por encima de las demás, tendrá algún futuro. Seguro, no lo tendrá.

Me gustaría, por último, animar a todas aquellas personas a dar ese paso que no se atreven para cambiar sus vidas. Si no lo haces a los veintitantos, ¿Cuando lo harás? Sed valientes. Sed valientes por que de seguro valdrá la pena. 

Feliz 2014 a todos y cada uno de vosotros, y un besazo de una española cada vez más encariñada con la Costa Azul francesa.

Prometo muchos muchos cambios de aquí en adelante :)



jueves, 14 de noviembre de 2013

Architecture Je t’aime :)


Arquitectos que trabajan como diseñadores de interiores, profesores en másteres de moda y pasarela, realizando el diseño gráfico de diferentes videojuegos, o incluso, dedicados a la fotografía artística.

En estos últimos días, no he podido más que pensar lo curioso que me parece que gente que ha estudiado arquitectura, comienza a estar presente en casi todos los ámbitos del diseño. 

Quizá sea el hecho de tener un novio que estudie esta carrera, lo que me hace tener las “antenas” más predispuestas a absorber todo este tipo de información, cuanto menos curiosa, de breves, noticias, proyectos de jóvenes emprendedores y comentarios de conocidos.

La burbuja inmobiliaria, ha hecho mucho daño. La crisis, sigue haciéndolo día tras día. Pero también la crisis agudiza la creatividad, y  por ello cada vez más, se ve como esos alumnos, creativos por naturaleza, luchan por buscar salidas y conseguir hacerse otro hueco dentro del mundo laboral.

En campañas publicitarias, en empresas multinacionales, decoración, interiorismo, en universidades impartiendo docencia de MODA… es increíble dónde puedes encontrar un arquitecto hoy día.


La época de las construcciones faraónicas, pasó a mejor vida. Con sus pros y sus contras. Millones de jóvenes sin cualificación, ahora están en paro, y también millones de jóvenes cualificados lo están. Sin nada que proyectar, sin nada que construir. Y mientras unos se lamentan, otros se reinventan. 

lunes, 11 de noviembre de 2013

buscando salidas

Hoy me ha dado por mirar después de bastante tiempo en el programa Ícaro... a ver qué prácticas ofrecían... sólo por curiosidad.

Ya se que las cosas están mal. Ya se que las cosas están muy mal... pero eso no hace que deje de sorprenderme cada vez que veo como la remuneración es de 0 euros.

Todas y cada una de las ofertas, de 0 euros. Habría tanto que el periodismo podría y debería de hacer por España... pero creo que al fin y al cabo, sin implicación ciudadana, sin unos valores en la educación de cada uno, de poco sirve un buen periodismo.

A cada día que pasa me doy cuenta de que somos más y más conformistas... ¿Qué más tiene que pasar para que en España la gente se levante y comiencen a exigir de verdad cosas tan básicas como trabajo para los jóvenes, una educación y sanidad públicas de calidad, y pensiones aseguradas? ¿Será que todavía no nos han apretado lo suficiente a los jóvenes? ¿Será que para que reaccionemos de una vez, nuestros padres tengan que darnos una patada en el culo y decirnos, "búscate la vida que con tu edad yo ya me buscaba la mía"? quizás si... quizás sea eso. Pero... esos padres que desde hace tantísimo tiempo han luchado porque tengamos unos estudios para que tengamos un futuro mejor, van acaso a decirnos, eso?... a esos valores me refiero. ¿Hasta cuando hay que aguantar? ¿Hasta cuando hay que mirar por los demás en lugar de hacerlo por uno mismo?...  y a la vez, ¿ Cómo hacer que esos hijos miren más por sus padres?...


Nuestra generación... la de jóvenes, eso de que tenemos que mirar por nosotros mismos, lo tenemos muy claro, pero y nuestros padres, ¿También lo tienen?
Ojo que con esto no quiero romper, ni echar piedras a ningún concepto o idea de familia. Sólo hacer reflexionar... si tú fueses padre, ¿serías capaz de no comer tú o comer menos para que lo hiciese tu hijo? ( yo por supuesto, lo haría, pero siempre después de ver que se ha matado buscando la manera de tener comida sin que haya podido conseguirlo... no se como mediría eso... también he de decirlo).

Exceso de generosidad en unos casos, falta en otros... al fin y al cabo, todos podemos actuar. Todos debemos hacerlo porque todos somos ciudadanos de un mismo país. Mejor o peor, pero al fin y al cabo, nuestro país.

La creatividad es muy importante... hay que pensar, moverse, reaccionar de una vez. De nada pues serviría que seamos conscientes de qué está ocurriendo en España si no le plantamos cara. El tiempo de despertar, ya ha pasado, ahora toca actuar. Ser consecuente, responsables como ciudadanos. Como ciudadanos también tenemos responsabilidades. Muchas. O es que acaso, ¿van los políticos a empezar a cambiar la situación favoreciéndonos a nosotros sin que luchemos por eso?  ... es luchando y ya se ve hacia donde barre cada uno, cuanto más sin movimiento.

Y eso, debe llevarlo a cabo cada uno de nosotros. No quiero herir sensibilidades, pero creo que los jóvenes podemos hacer mucho más de lo que estamos haciendo. Empezando por mirarnos a nosotros mismos a un espejo y pensando, ¿Qué esperamos de nosotros?

Hay que moverse. Y hay que moverse muuuuucho.


miércoles, 6 de noviembre de 2013

Kleibsella Pneumoniae

Hace bastantes semanas que no escribo... y es que he pensado que mejor esperar a que se calmase este tema por la zona para escribir sin que se me note demasiado el cabreo y la indignación que parece que ya predominan en mi estilo periodístico/literario/deandarporcasa... llámalo a tu gusto.

La clínica de rehabilitación en la que trabajo, es un lugar al acceden pacientes después de haber estado hospitalizados (por norma general, aunque también los hay que vienen de su propio domicilio para realizar rehabilitación cardíaca/respiratoria). Es decir, es un establecimiento de larga estancia. (los pacientes pasan alrededor de un mes aquí hasta que recuperan gran parte de su autonomía).

En este pasado mes de Agosto, nos llegó una alarma de salud pública, la cual nos informaba de la existencia de una epidemia de kleibsella pneumoniae en diferentes hospitales de la región.
La susodicha, se trata de una enterobacteria, es decir, su medio idóneo de vida es el intestino de los seres humanos, y en condiciones normales, todos nosotros la podemos encontrar en nuestro trasto intestinal sin que nos ocasione problemas de salud asociados (como su apellido indica, también siente cierta predilección por el aparato respiratorio... eso explicaría que los servicios afectados fueran en su gran parte quirófanos, donde se produce la intubación endotraqueal de los pacientes para anestesiarlos). El problema, llega como fue el caso, cuando se trata de una cepa de dicha bacteria ultrarresistente a la mayor parte de los antibióticos.
En este caso, desgraciadamente si que puede provocar problemas de salud asociados, en pacientes frágiles  (como puede ser el ejemplo de los ancianos, o pacientes con alguna enfermerdad inmunológica, por poner varios ejemplos),

Y he aquí el verdadero problema... ¿Qué ocurre cuando llegan pacientes de un hospital foco de la epidemia sin ningún tipo de información?

Esta misma pregunta nos hicimos en nuestro centro. Según el protocolo, había que realizar una prueba diagnóstica, y mientras llegaba el resultado de esta, mantener al paciente aislado, sin ningún tipo de contacto con el resto de pacientes del centro. Si el paciente era negativo, podía incorporarse de madera inmediata a las actividades de rehabilitación, y si no... (menos mal que no hubo ningún caso), supongo que el protocolo a seguir habría sido denegar su estancia y enviarlo a su domicilio... supuesto que jamás llegué a escuchar al explicarle el problema a los pacientes... y es que es normal... ¡Qué locura! ¡Y perder el dinero que deja ese paciente por un mes de estancia!
Lo extraño y criticable, además de por supuesto los claros intereses económicos de las empresas sanitarias... es que los pacientes, llegaban a nuestro centro sin ningún tipo de información al respecto sobre la existencia de dicha epidemia.

Jamás, en ningún lugar oficial a la vista de todos los usuarios, se habló de la existencia de dicha epidemia, ni de las normas de higiene a seguir... yo misma, la primera vez que vi algún tipo de información fue en un periódico regional... y más de un mes después de que saltasen las alarmas de sanidad pública... PENOSO.