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domingo, 5 de enero de 2014

El país en el que vivo

El país en el que vivo, es aquel en el que si no haces algo bien el trabajo, nadie tiene ningún inconveniente en mandarte un sms y decírtelo. De buscar tu número de teléfono cuando hasta la presente no han mostrado el más mínimo interés en saberlo, solo para recordarte una insignificancia que hace que no roces la perfección como profesional.

Es ese país, en el que tienen que pasar 6 meses para que una compañera de trabajo te ofrezca salir a tomar un café, o a degustar un exquisito y típico "repas".

Es ese país, en el que pierden los nervios en seguida si la gente no es el culmen de la educación, si esta se queja de su vida en exceso, o si no les muestras una deslumbrante y falsa sonrisa cada mañana acompañada de un "bonjouuuuuur".

Es ese país en el que te miran con recelo si haces algo de vida social, y es que en Francia, mucha "égalité, fraternité et liberté", pero a la hora de vivir de verdad, se pierden.

Francia es ese país, en el que todo el mundo está en plena actividad a las 7 de la mañana, y cuando digo todo el mundo, es todo el mundo. Y a su vez, es ese país en el que a las 7 de la tarde está todo tipo de comercio cerrado. (menos el Carrefour grande... y qué alivio... qué sería de mi y de mis siestas sin tí).

Donde bares y pubs mueren a las 1 o 2 de la madrugada, y donde las calles están desiertas a partir de las 9 de la noche.

Es ese país que hace que cuando te relaciones con la gente, lo hagas con auténticas ganas. El país que hace que te compres un cuaderno para apuntar tus errores en el trabajo y te lo repases todos los días una vez antes de ir a trabajar.

Es el país que te obliga a ser constante
A seguir sacando lo mejor de tí cada mañana
A seguir día tras día haciéndote fuerte.

Es un país, como cualquier otro, que nos está enseñando a tantos y tantos jóvenes españoles lo que es tener un trabajo, una dignidad, un futuro.

Es la oportunidad que nuestro País nos robó. Y con todo el dolor de nuestro corazón y después de lo poco que España, sus políticos y su sociedad da por nosotros, aún seguimos día a día, con la esperanza, de que más temprano que tarde, todo esto que nos ofrecen nuestros países de exilio, también podrá ofrecérnoslo de nuevo España.



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