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miércoles, 6 de noviembre de 2013

Kleibsella Pneumoniae

Hace bastantes semanas que no escribo... y es que he pensado que mejor esperar a que se calmase este tema por la zona para escribir sin que se me note demasiado el cabreo y la indignación que parece que ya predominan en mi estilo periodístico/literario/deandarporcasa... llámalo a tu gusto.

La clínica de rehabilitación en la que trabajo, es un lugar al acceden pacientes después de haber estado hospitalizados (por norma general, aunque también los hay que vienen de su propio domicilio para realizar rehabilitación cardíaca/respiratoria). Es decir, es un establecimiento de larga estancia. (los pacientes pasan alrededor de un mes aquí hasta que recuperan gran parte de su autonomía).

En este pasado mes de Agosto, nos llegó una alarma de salud pública, la cual nos informaba de la existencia de una epidemia de kleibsella pneumoniae en diferentes hospitales de la región.
La susodicha, se trata de una enterobacteria, es decir, su medio idóneo de vida es el intestino de los seres humanos, y en condiciones normales, todos nosotros la podemos encontrar en nuestro trasto intestinal sin que nos ocasione problemas de salud asociados (como su apellido indica, también siente cierta predilección por el aparato respiratorio... eso explicaría que los servicios afectados fueran en su gran parte quirófanos, donde se produce la intubación endotraqueal de los pacientes para anestesiarlos). El problema, llega como fue el caso, cuando se trata de una cepa de dicha bacteria ultrarresistente a la mayor parte de los antibióticos.
En este caso, desgraciadamente si que puede provocar problemas de salud asociados, en pacientes frágiles  (como puede ser el ejemplo de los ancianos, o pacientes con alguna enfermerdad inmunológica, por poner varios ejemplos),

Y he aquí el verdadero problema... ¿Qué ocurre cuando llegan pacientes de un hospital foco de la epidemia sin ningún tipo de información?

Esta misma pregunta nos hicimos en nuestro centro. Según el protocolo, había que realizar una prueba diagnóstica, y mientras llegaba el resultado de esta, mantener al paciente aislado, sin ningún tipo de contacto con el resto de pacientes del centro. Si el paciente era negativo, podía incorporarse de madera inmediata a las actividades de rehabilitación, y si no... (menos mal que no hubo ningún caso), supongo que el protocolo a seguir habría sido denegar su estancia y enviarlo a su domicilio... supuesto que jamás llegué a escuchar al explicarle el problema a los pacientes... y es que es normal... ¡Qué locura! ¡Y perder el dinero que deja ese paciente por un mes de estancia!
Lo extraño y criticable, además de por supuesto los claros intereses económicos de las empresas sanitarias... es que los pacientes, llegaban a nuestro centro sin ningún tipo de información al respecto sobre la existencia de dicha epidemia.

Jamás, en ningún lugar oficial a la vista de todos los usuarios, se habló de la existencia de dicha epidemia, ni de las normas de higiene a seguir... yo misma, la primera vez que vi algún tipo de información fue en un periódico regional... y más de un mes después de que saltasen las alarmas de sanidad pública... PENOSO.



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